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Los Elfos y el Zapatero | Historias para niños

02/01/2020

Erase una vez un zapatero que, sin tener culpa alguna,

se había vuelto tan pobre que al final sólo le quedaba el cuero para un par de zapatos. Por la noche cortó los zapatos que pensaba comenzar a la mañana siguiente, y como tenía buena conciencia, se acostó tranquilamente, rezó sus oraciones y se durmió.

Por la mañana, cuando había rezado, como de costumbre, y se preparaba para sentarse a trabajar, encontró el par de zapatos de pie terminados sobre su mesa. Estaba asombrado, y no podía entenderlo en lo más mínimo.

Los elfos y el zapatero

Tomó los zapatos en su mano para examinarlos más de cerca. Estaban tan bien cosidos que no había ni una sola puntada fuera de lugar, y eran tan buenos como el trabajo de una mano maestra.

En la tarde después de que un comprador entró, y como estaba muy contento con los zapatos, pagó más del precio ordinario por ellos, de modo que el zapatero pudo comprar el cuero por dos pares con el dinero.

Los cortó por la tarde,

y al día siguiente, con nuevo ánimo estaba a punto de ir a trabajar; pero no tenía necesidad de hacerlo, porque cuando se levantó, los zapatos estaban terminados, y los compradores no faltaban. Esto le dio tanto dinero que pudo comprar cuero para cuatro pares de zapatos

A la mañana siguiente encontró los cuatro pares terminados, y así continuó; lo que había cortado por la noche se terminó por la mañana, de modo que pronto volvió a estar en circunstancias cómodas, y se convirtió en un hombre acomodado.

Ahora sucedió una noche, no mucho antes de Navidad, cuando había cortado los zapatos como de costumbre, que le dijo a su esposa: “¿Cómo sería si nos sentáramos esta noche para ver quién es el que nos echa una mano?”

A medianoche llegaron dos hombrecitos desnudos,

que se sentaron a la mesa del zapatero, tomaron el trabajo de recorte, y comenzaron con sus diminutos dedos a coser, coser y martillar tan pulcra y rápidamente, que el zapatero no podía creer lo que veía. No se detuvieron hasta que todo estuvo terminado, y se pararon completos sobre la mesa; luego salieron corriendo rápidamente.

Los elfos y el zapatero 2

Al día siguiente la esposa dijo: “Los hombrecitos nos han hecho ricos, y debemos mostrar nuestra gratitud. Corren sin nada puesto y deben congelarse con el frío. Ahora les haré camisetas, abrigos, chalecos y mangueras, y hasta les tejeré medias gruesas, y tú les harás a cada uno un par de zapatos.”

A medianoche llegaron a hurtadillas,

y estaban a punto de ponerse a trabajar; pero, en lugar del cuero ya cortado, encontraron la encantadora ropa pequeña.

Al principio estaban sorprendidos, luego excesivamente encantados. Con la mayor rapidez se pusieron y alisaron la ropa bonita, cantando:

“Ahora estamos vestidos tan bien y ordenados,

¿Por qué empedrar más para los pies de los demás?”

Entonces saltaron y bailaron, y saltaron sobre las sillas y mesas y salieron a la puerta. A partir de entonces, no volvieron más, pero al zapatero le fue bien mientras vivió, y tuvo buena suerte en todas sus empresas.