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El Lobo y el Zorro | Historias para niños

02/01/2020

LOBO, una vez, atrapó un zorro. Un día que ambos iban por el bosque, el lobo le dijo a su compañero: “Tráeme algo de comida, o te comeré”

El zorro respondió: “Conozco una granja donde hay un par de corderos jóvenes, que, si lo desea, vamos a buscar.”

Esta propuesta agradó al lobo, así que se fueron, y el zorro, robando primero uno de los corderos, se lo llevó al lobo, y luego huyó. El lobo lo devoró rápidamente, pero no se contentó, y fue a buscar el otro cordero él solo, pero lo hizo tan torpemente que despertó la atención de la madre, que comenzó a llorar y a balar fuerte, de modo que los campesinos subieron corriendo. Allí encontraron al lobo y lo golpearon tan despiadadamente que corrió, aullando y cojeando, hacia el zorro, y dijo: “Me has llevado a un buen lugar, porque cuando fui a buscar el otro cordero, los campesinos vinieron y me golpearon terriblemente!”

“¿Por qué eres tan glotón, entonces?” preguntó el zorro.

Al día siguiente volvieron a los campos, y el lobo codicioso le dijo al zorro: “¡Tráeme algo de comer ahora, o te devoraré!”

El zorro dijo que conocía una casa de campo donde el cocinero iba esa noche a hacer unas tortitas, y allí fueron.

Cuando llegaron, el zorro se escabulló y se arrastró alrededor de la casa, hasta que por fin descubrió donde estaba el plato, del cual robó seis panqueques, y se los llevó al lobo, diciéndole: “Hay algo para que comas”, y luego salió corriendo.

El lobo las despachó en uno o dos minutos y, deseoso de probar un poco más, fue y tomó el plato, pero se lo llevó tan rápidamente que se rompió en pedazos.

El ruido de su caída sacó a la mujer, que, tan pronto como vio al lobo, llamó a su gente, que, apresurándose, lo golpeó con tan buena voluntad que corrió a casa con el zorro, aullando, con dos piernas cojo!

“¡Qué lugar tan horrible en el que me has metido ahora!”, gritó; “¡Los campesinos me han atrapado, y me han vestido finamente!”

“¿Por qué, entonces, eres tan glotón?” dijo el zorro

Cuando volvieron a salir al tercer día, el lobo cojeando por cansancio, le dijo al zorro: “¡Tráeme algo de comer ahora, o te devoraré!”